El 31 de diciembre se quema al viejo

Todos los años, el día 31 de diciembre se quema al viejo. Éste representa el año viejo que se acaba y todo lo malo que nos ha pasado durante este año.

Esta tradición dicen que era una costumbre española traída por los colonizadores, que solían quemar a Judas Iscariote todos los años, durante la Semana Santa, para recordar su traición a Cristo, y así nació la tradición de los monigotes.

Los viejos son unos monigotes hechos con telas y rellenos de viruta o ropa usada y al que se le mete algún petardo, y se venden por todas partes. Los puedes encontrar en las calles del centro histórico o también en los mercadillos navideños, puestos callejeros etc..

Aparte de los monigotes, también se venden las caretas, pues el monigote no tiene cara y se le pone la careta del personaje que se quiera. Las hay de  políticos, éste año la más solicitada es la Jorge Glass , o el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot , también las hay de Superhéroes, como Spiderman, o villanos como Chucky, y personajes infantiles como Doraemon, etc…  en fin, las hay para todos los gustos.

También hacen caretas más grandes, de cabezudos, éstas se utilizan para disfrazarse para los desfiles que por estas fechas se realizan en Quito.

Ahora hay otra moda que se ha extendido y son los monigotes de cartón, que son unas figuras mucho más grandes hechas de cartón piedra, parecidas a las fallas españolas y mucho más vistosas y que dan mucho más juego a la hora de diseñarlas. Se suelen hacer de políticos, de personajes populares como los Simpson, Spiderman, Chucky, personajes de Disney, de Mario Bros. La verdad, es que son muy vistosas y originales.

Antiguamente al viejo se le vestía con barbas muy largas y se le rodeaba de velas como si estuviera en un velatorio, y se le solía pasear por las calles del barrio, acompañado de su viuda que pedía caridad para su enterramiento. Antes de las 12 de la noche se leía el testamento y luego se procedía a quemarlo.

En cada familia se solía quemar un monigote  y ellos mismos hacían su correspondiente testamento, el cual colgaban a la puerta de sus casas. Todos competían por hacer el más original o el más ocurrente, incluso se revelaban secretos sobre los vecinos.

Esta fiesta también forma parte del día de los Inocentes y es un reflejo de la vida social, porque se expresa lo que se siente.  Es una tradición fascinante donde se quema el año viejo que se va y se celebra el nuevo que comienza y forma parte del patrimonio cultural de Quito.

Os dejo con más fotos. Abrazos!

 

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